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Nueva York promueve la enseñanza al aire libre para evitar contagios

La ciudad de Nueva York presentó este lunes un programa que permitirá que algunos centros escolares puedan impartir clases al aire libre, pensando en el regreso a clases que está previsto para el próximo 10 de septiembre.

El programa permitirá que las escuelas impartan clases en sus patios, en calles adyacentes y en parques cercanos. De acuerdo con el alcalde Bill de Blasio, que hizo el anuncio junto al titular de Educación, Richard Carranza, este plan está abierto a todas las escuelas públicas, autónomas y privadas, así como para los estudiantes con discapacidades del plan conocido como “Learning Bridges”.

El programa dará prioridad a las escuelas de los vecindarios más afectados por la pandemia sin espacio al aire libre dentro de sus edificios e incluye centros en todos los condados.

Los directores de las escuelas podrán solicitar participar de este programa a partir de hoy para el aprendizaje en parques o calles adyacentes.

El alcalde recordó que la ciudad solo abrirá las escuelas si la tasa transmisión del virus (el número de pruebas positivas sobre el total) se mantiene por debajo del 3%, un estándar más estricto que el 5% establecido por la Organización Mundial de la Salud y el estado de Nueva York.

La Gran Manzana lleva un tiempo con una tasa inferior al 1%, a pesar del aumento de los casos en otras zonas del país.

«La ciudad de Nueva York es la gran ciudad más segura de Estados Unidos», aseguró De Blasio, en un intento por tranquilizar a los preocupados padres y maestros.

Destacó que como parte del programa las escuelas que deseen utilizar sus propios patios deben también hacer la solicitud para notificar al Departamento de Educación.

Las propuestas enviadas antes del viernes 28 de agosto recibirán respuestas antes del 4 de septiembre. También se pueden enviar solicitudes adicionales de forma continua.

«Mi mensaje para los padres y nuestras comunidades escolares no puede ser más claro: estamos tomando todas las precauciones posibles para que nuestros hijos regresen a salvo», insistió De Blasio durante su rueda de prensa diaria.

«El aprendizaje al aire libre les dará a todos nuestros niños la educación de calidad que merecen en un entorno seguro y socialmente distanciado», afirmó.

Los padres y maestros continúan preocupados

Este anuncio llega luego de que el pasado viernes el alcalde y el titular de Educación dieran más detalles sobre su plan para un retorno seguro, que han llamado «Promesas para el regreso a la escuela», que enfrenta la preocupación de los padres y el rechazo del principal sindicato de maestros.

Como parte de ese plan los edificios se desinfectarán cada noche, habrá desinfectantes de mano en todos los salones y equipo de protección personal disponible en todo momento, se exigirá el uso de mascarillas todo el tiempo y distanciamiento social.

También se ha prometido que no se usarán aulas que no tengan la ventilación adecuada y se limpiarán varias veces al día zonas de alto de alto contacto, entre otras medidas.

De Blasio detalló el plan por fases bajo una amenaza de posible huelga de maestros si no se cumplen con sus exigencias, que incluyen que todos los que ingresen a un edificio escolar el 10 de septiembre se realicen una prueba de COVID-19 o anticuerpos.

El Departamento de Educación trabajará para satisfacer las solicitudes de las escuelas en la mayor medida posible, a menos que el arreglo no sea factible o seguro, indicó por su parte Carranza.

Explicó que todas las solicitudes serán revisadas por un comité que está compuesto por los departamentos de Parques y Recreación, de Transporte, de Limpieza, Bomberos y la Policía.

«Como maestro y líder escolar, siempre supe lo importante que es para los niños pasar un tiempo al aire libre y, a medida que nos acercamos a la reapertura, estoy emocionado de ofrecer ¡Aprendizaje al aire! libre a las escuelas de toda la ciudad, incluso a las que no tienen patio», indicó además Carranza.

Estados Unidos, el país más afectado por la pandemia, registras más de 5,7 millones de casos confirmados y 176.000 muertes por coronavirus.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con más de 32.000.

El virus a raya

Mientras buena parte de Estados Unidos y Europa experimentan rebrotes de COVID-19, Nueva York, epicentro mundial de la pandemia hace apenas cinco meses, esta consiguiendo mantener el virus a raya, algo que los expertos consideran un “relativo éxito” atribuible al buen uso de la ciencia y la práctica de test masivos.

¿Puede Nueva York mantener el virus a raya para siempre? A medida que el estado asume que tarde o temprano habrá una segunda ola, especialmente con la llegada del frío, los expertos señalan una serie de claves que podrían tornar la positiva situación de Nueva York en algo preocupante.

Por un lado, la llegada de personas procedentes de otros estados, que supone el 20 % de las infecciones actuales. Por otro, la necesidad de intensificar el rastreo de positivos, uno de los puntos débiles en los que coinciden los epidemiólogos y que se agravará si se intensifica la propagación.

Ahora mismo, las personas que son contactadas por los rastreadores de la ciudad no comparten el nombre de otras personas a las que podrían haber infectado. Esto se traduce en que más de 12.500 personas, de un total de 22.000 que han dado positivo recientemente, no dieron información sobre sus contactos, mientras que las que sí aceptaron daban una media de dos a tres nombres.

La mayor parte de las veces los rastreadores no pudieron dilucidar cuántos casos nuevos tenían una conexión con un caso positivo anterior, una métrica que los expertos consideran clave para evaluar cómo de controlado está un brote.

Por último, Schlegelmilch es especialmente crítico con la respuesta federal a la pandemia, que considera que ha obstaculizado a los estados con “mensajes inconsistentes, falta de liderazgo y abierta hostilidad hacia ciertos gobernadores”, tres factores que a juicio del responsable del Centro Nacional para la Preparación de Desastres de la Universidad de Columbia son “contraproducentes y, sin duda, cuestan vidas”.