Las personas podrán autorizar compartir sus datos para recibir mejores productos y tasas de interés más bajas.

Las finanzas abiertas, que busca que los clientes del sistema financiero autoricen controladamente el acceso a la información transaccional para recibir soluciones más personalizadas llegó en el 2026 a la etapa de transición regulatoria y operativa hacia un sistema obligatorio para las entidades.
Así, el esquema se encuentra en un marco habilitante que ya superó la etapa conceptual pues existe un esquema legal en funcionamiento que se plasmó en el Decreto 1297 de 2022 y que se incorporó al Decreto 2555 de 2010. Luego, la Superintendencia Financiera definió los estándares técnicos, de seguridad y ciberseguridad mediante las circulares externas 004 de 2024 y con el régimen de transición 009 de 2025.
Esto significa que el modelo de finanzas abiertas ya es operativo, aunque todavía bajo un esquema inicialmente voluntario, de acuerdo con Camilo Zea, CEO de Pronus, estructuradora de compañías financieras de base digital.
Posteriormente, las entidades financieras, las fintech y los terceros receptores entrarán en un período de adecuación tecnológica, contractual y de gobierno de datos, alineando APIs (Interfaz de Programación de Aplicaciones, es decir, un intermediario de software que permite que dos aplicaciones se comuniquen entre sí, intercambiando datos), modelos de consentimiento y esquemas de seguridad a los estándares de la Superfinanciera.
De acuerdo con el CEO de Pronus, esta es una fase típicamente previa a la obligatoriedad, donde el regulador valida que el ecosistema esté listo para escalar.
A continuación, viene el proceso de preparación para la obligatoriedad y despliegue de casos de uso avanzados.
Hay que aclarar que en paralelo, el Gobierno avanza en la expedición del decreto que crea el Sistema de Finanzas Abiertas obligatorio (borrador aprobado por la Unidad de Regulación Financiera en noviembre de 2025) y una vez expedido, se habilitarán cronogramas regulatorios para la agregación y comparación de productos financieros, la portabilidad financiera, la integración con infraestructuras como pagos inmediatos (Bre-B).
De todas maneras es necesario recordar que el modelo no es una fase piloto, sino de transición estructural pues el sistema ya opera, se está estandarizando y se prepara para volverse obligatorio y con un impacto en todo el sistema.
Igualmente, para los clientes, el impacto principal es el mayor control, competencia y calidad del servicio.
Las finanzas abiertas van a permitir que el cliente autorice, revoque y gestione el uso de su información financiera entre entidades, bajo estándares supervisados por la Superfinanciera, lo que permitirá que haya más oferta y mejores precios al reducirse las barreras de información pues se incrementa la competencia entre bancos, neobancos y las fintech en materia de tasas de interés, menores costos y productos más ajustados al perfil de los clientes.

Las finanzas abiertas mejorará tres dimensiones clave del sistema financiero: la eficiencia operativa, menos reprocesos, menos fricción en la originación de productos y mayor automatización (especialmente en crédito y pagos), la competencia y portabilidad, facilita la portabilidad financiera, reduciendo costos de cambio y evitando la “captura” del cliente por su historial de datos y la innovación y pagos inmediatos pues se complementan infraestructuras como Bre-B, permitiendo que los pagos inmediatos y las finanzas abiertas se refuercen mutuamente, como suedió en Brasil, asegura Camilo Zea, CEO de Pronus.
Fuente: Portafolio
Tomado de: https://www.portafolio.co/mis-finanzas/creditos/colombia-ya-esta-en-la-fase-de-transicion-hacia-un-sistema-de-finanzas-abiertas-obligatorio-para-las-entidades-487172
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