Las expectativas de inflación continúan alejadas de la meta del 3% en medio de alta incertidumbre global

Inflación en Colombia seguirá aumentando e impulsando las tasas de interés. Foto: iStock
La inflación en Colombia continuará aumentando durante 2026 y mantendrá elevadas las tasas de interés en el país, según advirtió el Banco de la República en su Informe de Política Monetaria de abril.
El emisor proyectó que el índice de precios cerrará este año en 6,4%, muy por encima de la meta de 3%, en medio de un contexto marcado por un consumo todavía fuerte, presiones salariales, gasto fiscal elevado y crecientes riesgos internacionales derivados del conflicto en Medio Oriente.
El informe señala que durante el primer trimestre la inflación anual llegó a 5,6%, mientras que la inflación básica —que excluye alimentos y regulados— alcanzó 5,8%. Ambas cifras superaron los registros observados al cierre de 2025 y se alejaron aún más de la meta del banco central. Para la autoridad monetaria, este comportamiento confirma que las presiones sobre los precios siguen siendo persistentes y que la economía mantiene señales de “excesos de gasto”.
En ese escenario, la Junta Directiva decidió elevar la tasa de interés de política monetaria en 100 puntos básicos, llevándola hasta 11,25%, y mantenerla estable en abril. Según el documento, las decisiones buscan garantizar que la inflación retome gradualmente su convergencia hacia el 3% en 2027 y proteger “la capacidad adquisitiva de la moneda”.

Inflación en Colombia seguirá aumentando e impulsando las tasas de interés.
Foto:Imagen generada con inteligencia artificial
Inflación en Colombia seguiría subiendo durante 2026
El Banco de la República atribuyó la aceleración de la inflación a varios factores que coincidieron durante los primeros meses del año. Entre ellos mencionó el incremento de los costos laborales asociado al aumento de salarios, una demanda interna que sigue sólida y problemas en la producción de algunos alimentos relacionados con condiciones climáticas y bloqueos viales.
A esto se suman los efectos internacionales derivados de la guerra en Medio Oriente, que han presionado al alza los precios de la energía, fertilizantes y otros bienes importados.
El emisor advirtió que una prolongación del conflicto podría generar nuevas presiones inflacionarias y condiciones de financiamiento menos favorables para Colombia, elevando así los riesgos externos sobre la economía local.
Pese al incremento de los precios, el Banco indicó que la inflación no subió aún más gracias a reducciones inesperadas en algunos bienes regulados como gas, energía y combustibles, así como al comportamiento favorable de la tasa de cambio. Sin embargo, el balance general continúa siendo desafiante y las expectativas de inflación de analistas, empresarios e inversionistas permanecen por encima de la meta oficial.
El informe también subraya que la incertidumbre sigue siendo elevada debido a factores internos y externos. Entre los principales riesgos identificados aparecen la evolución del conflicto geopolítico, posibles presiones derivadas del salario mínimo, eventos climáticos adversos y eventuales ajustes en tarifas reguladas. Todos estos elementos podrían retrasar el retorno de la inflación hacia niveles compatibles con el objetivo del banco central.
Otro de los puntos centrales del informe es la persistencia de un nivel de gasto que supera la capacidad productiva del país. Según el Banco de la República, la demanda interna continúa impulsada por un consumo fuerte de los hogares y por el estímulo fiscal del Gobierno, factores que mantienen presión sobre los precios y dificultan el ajuste inflacionario.
Durante 2025 la economía colombiana creció 2,6%, impulsada principalmente por el gasto de los hogares y el elevado déficit fiscal. El Emisor destacó además el aporte de las remesas, los buenos ingresos cafeteros, la recuperación del crédito y un mercado laboral que se mantiene sólido, con niveles de desempleo históricamente bajos.
No obstante, el informe también muestra señales de desaceleración económica. Al cierre de 2025 y en los primeros meses de este año, algunos sectores comenzaron a moderar su actividad debido a problemas transitorios de producción y a un entorno internacional más incierto. Además, el crecimiento del empleo urbano empezó a perder dinamismo frente a los ritmos observados anteriormente.
En contraste con el comportamiento del consumo, la inversión continúa mostrando debilidad. El Banco advirtió que persiste una menor dinámica en componentes como maquinaria, equipo, construcción de vivienda e infraestructura. Este rezago limita la capacidad productiva de la economía y reduce el margen para sostener ritmos más altos de crecimiento sin generar presiones inflacionarias adicionales.

El crecimiento de la economía también se vería impactado. Foto:iStock
Crecimiento económico moderado
Para 2026, el Banco de la República prevé un crecimiento económico de 2,4%, ligeramente inferior al observado el año pasado. Aunque el consumo seguiría dinámico gracias al impulso fiscal, el turismo extranjero y un mercado laboral todavía favorable, el informe anticipa menores aportes de las remesas y de los ingresos cafeteros, en un contexto de desaceleración gradual de la actividad.
El documento también prevé que en 2027 la economía crecería menos que en 2026, reflejando tanto la reducción de ingresos externos como el efecto acumulado de la política monetaria restrictiva. En otras palabras, las altas tasas de interés seguirán actuando como mecanismo para moderar el gasto y contener las presiones inflacionarias que hoy enfrenta el país.
Según el Banco de la República, las recientes decisiones de política monetaria responden al mandato constitucional de preservar el poder adquisitivo de la moneda y alcanzar el máximo nivel sostenible de producción y empleo. La entidad insistió en que controlar la inflación resulta especialmente importante para los hogares más vulnerables, que son los más afectados por el aumento persistente en el costo de vida.
Fuente: Portafolio.
Imagen: iStock/ AI.