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noviembre 25, 2025

La inversión extranjera directa se desplomó hasta el 3,3 % del Producto Interno Bruto

La inversión extranjera directa se desplomó hasta el 3,3 % del Producto Interno Bruto

La llegada de recursos hacia sectores claves como hidrocarburos, minería y construcción siguieron cayendo, mientras se benefician sectores como servicios, telecomunicaciones y tecnología

En los últimos años la inversión en Colombia, tanto la doméstica como la de fuentes externas, ha vivido un proceso de enfriamiento progresivo. Las condiciones financieras desafiantes durante los años poscovid, el entorno global volátil, así como el debilitamiento de la temperatura empresarial y confianza en el país, ha dejado un significativo lastre sobre la inversión.

Muestra de este desplome es que desde la década de los noventa, la inversión extranjera directa (IED) se convirtió en uno de los mejores instrumentos de financiación para el desarrollo de la actividad productiva del país. Al tratarse de financiación de largo plazo, dichos recursos permitieron al país enfrentar choques externos y salidas súbitas de capital.

En el 2019, la IED que llegó al país alcanzó los US$14.493 millones, lo que se tradujo en un aumento del 25,6 %, con relación al 2018.

El flujo de inversión extranjera directa en Colombia experimentó una de sus caídas más pronunciadas en los últimos años, teniendo como referencia los primeros ocho meses de 2024, cuando la cifra se ubicó en US$7.939 millones, según los registros de la balanza cambiaria del Banco de la República.

Niveles

El informe del Bancolombia señala que la inversión extranjera vivió un verdadero auge durante el periodo 2004-2005, alcanzando niveles del 7,4 % como proporción del PIB, en medio del boom petrolero. Desde ese entonces, la IED no ha logrado acercarse a dichos niveles, e incluso ha descendido al nivel actual del 3,3 %, un nivel solo equiparable al de los años de pandemia, pero en contexto de crecimiento económico.

Para los analistas, el pobre desempeño de la IED se explica en buena medida por la pérdida de participación del sector minero-energético en el total. En efecto, hace dos décadas la IED destinada al sector de minería y petróleo representaba el 61 %, y ahora equivale a tan solo un 24 %. También el sector transporte y manufacturero han perdido representación en el total de flujos de inversión. 

Actualmente, los sectores de servicios (financiero, empresarial y servicios públicos) parecen ser el foco de atracción. En este sentido, los investigadores dan la bienvenida a la diversificación, “pero falta ver la capacidad del sector servicios de movilizar grandes inversiones de largo plazo, como solía hacía el sector de hidrocarburos y constructor”.

Sectores

Si bien la economía viene en una senda de recuperación, sectores líderes -como el de minería y construcción– continúan de capa caída, limitando así el impulso a la inversión. 

“Así como el mejor método para descongelar alimentos es el de -previsivamente- sacar del congelador a la nevera, de tal manera que sea un proceso progresivo que no comprometa la pérdida de nutrientes; de igual forma, tomará tiempo, paciencia y esfuerzo reactivar la inversión en el país”, sostienen los analistas.

Indican que “ha llegado la hora de descongelar la inversión. En especial si consideramos que la ventana de oportunidad, hasta el momento de estabilidad macroeconómica, condiciones favorables de liquidez global y apetito por mercados emergentes, podría estarse estrechando”.

Inversión local

Las cifras más recientes de crecimiento del PIB de tercer trimestre reflejan una economía que avanza a un ritmo anual del 3,6 %, impulsado principalmente por el consumo privado y el gasto del Gobierno. Sin embargo, la inversión total apenas creció 2,2 % anual, mientras que la inversión bruta de capital fijo registró un incremento del 4,8 % anual.

A pesar de este repunte, la inversión se mantiene en niveles históricamente bajos. Como proporción del PIB, alcanza 17,4 %, cifra que, aunque supera el promedio de los últimos años (2023-2025), sigue siendo inferior al promedio de la década anterior, cuando se observaban registros por encima del 20 %, incluyendo años distintos a los del auge petrolero. Además, comparativamente en la región somos un país que consume mucho e invierte poco; limitando el potencial de crecimiento de largo plazo.

Por otra parte, dentro del gasto en inversión, sobresale un leve repunte en el rubro de maquinaria y equipo, seguido por otras edificaciones, mientras que el segmento de vivienda continúa mostrando una marcada afectación. Maquinaria y equipo destaca con un crecimiento anual de dos dígitos y un avance 

cercano al 2,0 % trimestral (serie ajustada por estacionalidad), principalmente impulsado por el dinamismo de proyectos de infraestructura territorial y la reactivación de la industria manufacturera.

En contraste, el segmento de vivienda mantiene una tendencia negativa, con retrocesos continuos tanto en la variación trimestral como en el acumulado desde el tercer trimestre del 2023. Este desempeño responde a los desafíos persistentes en el sector de la construcción,afectados por la debilidad en las iniciaciones y por restricciones financieras derivadas del contexto macroeconómico y el debilitamiento fiscal.

En conjunto, estos comportamientos reflejan la dinámica diferenciada de los principales macrosectores productivos, donde la recuperación cíclica del comercio e industria contrasta con las dificultades estructurales de la construcción y minería.

El impacto con EE.UU.

Un factor de riesgo adicional para el futuro inmediato es la descertificación de Estados Unidos a Colombia en materia de lucha contra las drogas. Este país es el origen del 42 % de la IEDque llega a Colombia, por lo que una reducción en los flujos podría impactar negativamente en el empleo, los encadenamientos productivos y el crecimiento económico, según ha advertido la Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia.

El análisis de los datos del Banco de la República reveló que la inversión estadounidense en Colombia ha mantenido una tendencia ascendente en los últimos cuatro años. En 2021, Estados Unidos invirtió US$1.732 millones; en 2022, la cifra saltó a US$5.095 millones; en 2023, alcanzó US$5.449 millones; y en 2024, llegó a US$5.552 millones. Solo en el primer trimestre de este año, la IED proveniente de ese país ya sumaba US$1.080 millones.

De acuerdo con un modelo elaborado por AmCham Colombia, el impacto podría traducirse en pérdidas de entre US$1.151 millones y US$2.201 millones en inversión extranjera directa, dependiendo de la severidad de las sanciones que se apliquen.

¿Qué hacer?

Sostiene el informe que descongelar la inversión implica claridad regulatoria, institucionalidad coherente, seguridad jurídica, agilización estatal y una estrategia seria de seguridad. Si el próximo gobierno entiende que la calidad —los nutrientes— importa tanto como la velocidad, podrá convertir esta situación en un ciclo virtuoso de crecimiento.

La prioridad: reactivar los sectores productivos clave, comenzando por la construcción; arrancando por restablecer condiciones que otorguen certidumbre a los inversionistas. Esto implica respetar contratos vigentes, anticipar reformas y evitar cambios regulatorios que afecten proyectos en marcha. 

Agrega la investigación que es fundamental ayudar al sector a ordenar su situación actual, impulsando la salida de inventarios, asegurando la continuidad de los programas de vivienda y facilitando mecanismos que permitan a los desarrolladores cerrar los proyectos en curso.

Así pues, es primordial avanzar en lo que ya está contratado, removiendo los cuellos de botella. La experiencia reciente en hidrocarburos, energía y transporte muestra que la principal barrera está en las demoras de licencias, consultas y decisiones judiciales.

En este sentido, se requiere una verdadera unidad de desbloqueo de proyectos, con capacidad de coordinar entidades económicas, ambientales, jurídicas y territoriales. Por último, es clave consolidar un portafolio sólido de obras para el futuro que sea realmente atractivo para los inversionistas, con información, riesgos y reglas claras que reduzca la incertidumbre y facilite la participación del sector privado.

La temperatura que marca la confianza de los consumidores —tanto comercial como industrial— comienza a mejorar. La mayor disposición a comprar bienes durables, vehículos y vivienda, junto con menores inventarios y mejores expectativas para el próximo trimestre, pueden convertirse en señales adicionales de reactivación de la inversión, tanto en industria como en infraestructura y construcción.


Fuente: El Nuevo Siglo

Tomado de: https://www.elnuevosiglo.com.co/economia/la-inversion-extranjera-directa-se-desplomo-hasta-el-33-del-producto-interno-bruto

Imagen: El Nuevo Siglo


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